Manifiesto, álbum de reciente aparición
del compositor Rodrigo Sigal
Electrónica
y presencia humana, inquietudes
de Rodrigo Sigal
El fin de la producción, generar una relación entre quien escucha
la pieza con situaciones particulares de la música
ÁNGEL VARGAS
Buscar las fronteras entre la electrónica y la presencia humana es una
de las principales inquietudes, como compositor, de Rodrigo Sigal; "fronteras
que pueden existir en el ámbito del timbre, del ritmo o de otras variables
puramente musicales, pero que también existen en los espacios físicos".
Sin embargo, pocas son las obras que
ha escrito para medios electroacústicos
y, por diversas circunstancias, se ha
centrado más bien en realizar
piezas para diferentes combinaciones
de instrumentos.
"Por ejemplo -comenta-, el Ensamble
de las Rosas, de Morelia, acaba de grabar
un disco compacto con una obra que se
llama Lynx; tengo algunos cuartetos para
cuerdas y piezas para instrumentos solo.
Todo esto sin contar que he realizado
varias creaciones para danza contemporánea
y video independiente, además
tuve mi época de vivir de componer
jingles y música para radio y
televisión".
De allí que la reciente aparición
de su álbum Manifiesto, editado
por el Centro de Investigación
y Estudios Musicales Tlamatinime (CIEM)
de México con el número
CIEM006, le haya significado una valiosa
oportunidad para abordar de manera total
ese ámbito artístico que
tanto le interesa.
El joven compositor, nacido hace casi
tres décadas en la ciudad de México,
requirió de poco más de
un año para concretar este material
e intervino en todo el proceso de su
realización, que incluyó desde
idear las obras, componerlas, encontrar
intérpretes, apoyos económicos
y en especie, hasta el diseño,
la distribución y la promoción.
El proyecto se consolidó en 1997,
comenta, con "el interés
de componer música que utilizara
el sonido que nos rodea, organizar el
sonido que está dando vueltas
todo el tiempo y ponerlo junto instrumentos
'de concierto'. Explorar la posibilidad
de trabajar con colecciones de sonidos
que tienen mucha información simultánea
en lo que se refiere a su contexto, procedencia,
etcétera, y convertirlo en material
para pieza de cámara".
Así, al final, logró integrar
un total de cinco obras en las que no
sólo proporciona una lectura personal
de los sonidos recabados, sino que explora
el significado de los mismos en su relación
con los instrumentos acústicos.
"Cada una de las piezas tiene una
intención definida y un tema central.
Con ello no es mi intención decir
que en Lagarto, por ejemplo, se escuchan
lagartos o que en Babel trato de contar
la historia de ese mítico lugar",
aclara Rodrigo Sigal.
"La intención es generar
algún tipo de reacción
o interés en quien escucha la
pieza, en relación con cosas particulares
que están presentes en la música.
Por ejemplo en Fe me importa relacionar
de manera directa la cantidad infinita
de eventos relacionados con la fe en
los que estamos auditivamente inmersos.
En Dolor en mí la idea es coleccionar
todos los sonidos posibles que tienen
algún vínculo con el dolor
en cualquiera de sus formas".
Egresado del CIEM, el joven autor formó parte
del taller de composición de Mario
Lavista durante varios años, también
fue alumno de Juan Trigos y realizó algunos
cursos con Franco Donatoni; en la actualidad
realiza un doctorado en Londres.
Su incursión en la música
con medios electrónicos, comenta,
fue una elección poco consciente,
en un principio. "Es decir, yo quería
dedicarme a componer pero el hecho de
comenzar a usar computadoras y grabar
sonidos de todos lados y todo el tiempo,
se fue incorporando lentamente".
El gusto por ella se lo debe a Paul
Lansky, Francis Dhomont, Denis Smalley,
Barry Truax y Kaija Saariaho. No obstante
asume también como influencias
desde a Rush, Los Beatles, Mike Oldfield
y Jean Michel Jarré hasta a Shostakovich,
Stravinsky, Sibelius y Glass, así como
a Nono, Berio, Ligeti, Cage, Kurtag y
Rautavaara.
Sigal concluyó recientemente
una pieza para cello y cinta, Tolerance,
que aparecerá pronto en un CD
en Rusia y está por finalizar
una pieza para fagot y cinta, Twilight,
comisionada por el Ministerio de Cultura
en España. También trabaja
en una obra de flauta y cinta para el
mexicano Alejandro Escuer, y otra de
marimba y electrónica para un
músico estadounidense.
www.rodrigosigal.com
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